¿Qué es la heterosexualidad obligatoria o “comphet”?
Términos como “heterosexualidad obligatoria” y “comphet” (abreviación de “compulsory heterosexuality”) son cada día más comunes en redes sociales. Podemos encontrarlas en el ámbito de la comunidad lésbica y en las discusiones sobre sexualidad, pero el origen del uso de este término se dio realmente en el movimiento feminista y más concretamente en el ámbito del feminismo lésbico. De hecho, “heterosexualidad obligatoria” fue un término clave para el feminismo lésbico de Estados Unidos y con gran influencia en los feminismos sobre la existencia lésbica desarrollados en todo el mundo.
Origen del término
“Heterosexualidad obligatoria” comienza a usarse a partir del rescate que hizo del término la feminista lesbiana Adrienne Rich en su famoso ensayo “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana”. Rich lo rescata del derecho internacional, en el que se reconocía explícitamente que en ciertos países se forzaba a las mujeres lesbianas a casarse o mantener relaciones heterosexuales, pero Rich lo recoge para usarlo dentro de un análisis feminista radical.
Como explicaría la misma Rich, el ensayo de “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana” va dirigido sobre todo a las mujeres que se consideran a sí mismas heterosexuales. Con él pretendía hacerles reflexionar sobre la construcción de su sexualidad y su deseo en el patriarcado, como también lo harían en los 60s y 70s organizaciones como las Radicalesbians o el Leeds Revolutionary Feminists Group y teóricas feministas lésbicas como Marilyn Frye. Su objetivo con este texto era dejar clara una premisa básica del feminismo lésbico: que la heterosexualidad es una institución opresiva que opera sobre todas las mujeres.
¿Qué significa que la heterosexualidad sea una institución?
Que la heterosexualidad sea una institución significa que es un constructo social que opera en un sistema estructural para influir en nuestras vidas y alterar la visión que tenemos del mundo y de nosotras mismas. El feminismo radical ha dedicado grandes esfuerzos a analizar el modo en que ha operado la institución de la heterosexualidad sobre las mujeres: manteniéndolas atadas material y mentalmente a sus opresores.
Grandes análisis del modo en que opera esta institución pueden encontrarse no sólo en el ensayo de Rich, sino a lo largo de todo el trabajo de Sheila Jeffreys y otras muchas feministas lésbicas. En La herejía lesbiana, Jeffreys recoge los grandes postulados del feminismo lésbico contrarios a la esencialización de la heterosexualidad, recordando el slogan de las feministas radicales de los años 70 de que toda mujer puede ser lesbiana.
El modo en que la creencia en la heterosexualidad como algo natural y no como una institución ha servido para subordinar a las mujeres a distintas prácticas patriarcales puede verse también en su análisis sobre la creación de la homosexualidad llevada a cabo, por ejemplo, en Gender Hurts: El género daña, con el que nos mostrará que el fenómeno trans puede ser otra forma de heterosexualidad obligatoria.
¿Qué no es la heterosexualidad obligatoria?
El concepto de heterosexualidad obligatoria no habla de “heteronormatividad” en el sentido en que se usa habitualmente en los ámbitos académicos o queer/LGBT. Este concepto remitiría a que la práctica de la heterosexualidad tendría más aceptación y visibilidad por ser más habitual o mayoritaria, cayendo en una despolitización de por qué se vuelve supuestamente “norma”, ignorando que la imposición llega desde la propia conceptualización de la heterosexualidad que es hecha en el patriarcado desde un determinismo biológico.
Tampoco refiere a una imposición que se da sólo sobre las mujeres que se consideran “homosexuales” o “bisexuales”. De hecho, en Ensayos sobre políticas sexuales podemos encontrar un magnífico texto acerca de cómo el concepto de bisexualidad sirve para mantener a las mujeres en la institución de la heterosexualidad, siendo por tanto éste parte de la heterosexualidad obligatoria.
En contraste con todo esto, cuando hablamos de heterosexualidad obligatoria estamos hablando de una exigencia aplicada sobre todas las mujeres, dirigida a mantener vigente y funcionando el sistema de explotación patriarcal, el cual depende directamente del trabajo no pagado de cuidados y reproductivo de las mujeres, así como del acceso sexual para el mantenimiento de la supremacía de los hombres, tal como muestra Frye en su Las políticas de la Realidad. Por lo tanto, las mujeres que se consideran a sí mismas heterosexuales serían las que más habrían sufrido los efectos de la heterosexualidad obligatoria, llegando a concebir una institución patriarcal como algo inherente y natural en ellas mismas.

Entonces, ¿cómo uso “comphet” en redes adecuadamente?
Lo mejor, para empezar, es que no acortes el término, para que sea más sencillo llegar a sus orígenes y al texto que lo extendió y lo explica bastante bien. Como feministas muchas veces hablamos de “heterosexualidad obligatoria” como un sinónimo directo de “heterosexualidad” en tanto que institución, y de hecho teóricas como Jeffreys han problematizado lo redundante de añadir “obligatoria” en obras como Anticlimax. Todas las grandes teóricas feministas radicales han problematizado la construcción de la sexualidad, pero las feministas lésbicas han sido capaces de señalar todos los ámbitos en los que actúa en concreto la sexualidad patriarcal por excelencia para dominarnos.
Se usa para traer a la conversación la toma de conciencia feminista acerca de lo opresivo que hay en la promoción de las relaciones con el opresor. O para recordarnos cómo descartamos a las mujeres como parte integral y central de nuestras vidas en base a la heterosexualidad. También para ver lo coartada que está nuestra sexualidad por este tipo de exigencias de dejar acceso a nuestras cuerpas a los hombres, ya sea en la práctica teniendo relaciones con ellos o al concebirnos como “bisexuales”, dejándole siempre espacio en nuestra mente y definiéndonos en base a la disponibilidad que tenemos hacia ellos.
A pesar de que las narrativas patriarcales acerca de la sexualidad van evolucionando para acomodarse a las nuevas cosmovisiones (por ejemplo: de sodomía a inversión a orientación sexual), las críticas feministas a estas narrativas siguen vigentes. Y en el caso de que estas críticas necesiten actualizaciones para adaptarse al refinamiento patriarcal, cuentan con las feministas lésbicas para hacerlas, como en el caso de la nueva problematización de la bisexualidad o el análisis del concepto de orientación sexual. Al hablar de heterosexualidad obligatoria, quien esté interesada siempre puede optar por referenciar los textos que han definido y marcado el análisis y debate acerca de ella.
Lo que debe quedar claro a la lesbiana curiosa y a la feminista en formación es que el concepto de “heterosexualidad obligatoria” viene ante todo a criticar la visión de que la heterosexualidad es algo natural, a recordar que es una institución y lo mucho que el patriarcado se beneficia de promoverla entre las mujeres, haciendo que millones caigan en ella y se piensen naturalmente heterosexuales.